Pluspunten
La etapa inicial fue muy buena. La oficina de Madrid (y sé que también del resto de países), tenía identidad propia, una cultura y un ambiente donde se aprendía mucho. Había variedad de proyectos y un equipo con talento y ganas. La gente que sigue ahí sigue siendo increíble, pero la gente que toma las decisiones no.
Minpunten
La empresa cambió de forma abrupta. Se perdió la cultura que hizo especial trabajar allí. La oficina dejó de tener voz y autonomía. Las decisiones parecen basadas solo en la carga de trabajo del momento, cuando la venta y asignación de proyectos no depende de gran parte del equipo. Aunque ahora parece que están gestionando mejor los despidos, el mío fue frío y mal llevado. La falta de liderazgo cercano y el control desde otros países, con personas que llevan poco tiempo, deja al equipo de Madrid sin apoyo real. Con este contexto es imposible crecer.